Nuestro sitio web utiliza cookies para mejorar y personalizar su experiencia y para mostrar anuncios (si los hay). Nuestro sitio web también puede incluir cookies de terceros como Google Adsense, Google Analytics, Youtube. Al usar el sitio web, usted consiente el uso de cookies. Hemos actualizado nuestra Política de Privacidad. Por favor, haga clic en el botón para consultar nuestra Política de Privacidad.

Medición de la crisis humanitaria: Concepto clave y análisis

Qué significa “crisis humanitaria” y cómo se mide

Una crisis humanitaria se describe como un escenario en el que amplios sectores de la población afrontan riesgos extremos para su vida, su salud, su integridad o su dignidad debido a conflictos armados, fenómenos naturales devastadores, derrumbes económicos, brotes epidémicos o la combinación de varios de estos elementos. No constituye únicamente un hecho aislado: puede manifestarse de forma aguda (breve pero de impacto intenso) o mantenerse en el tiempo (sostenida, con secuelas persistentes en los medios de subsistencia y en los servicios disponibles). Su rasgo esencial radica en el desajuste entre las necesidades fundamentales de la comunidad y la capacidad de las estructuras locales y nacionales para atenderlas.

Causas habituales

  • Conflictos armados: generan desplazamiento masivo, destrucción de servicios básicos y riesgos de violencia generalizada (ejemplos: Siria, Yemen, Sudán).
  • Desastres naturales: terremotos, inundaciones, sequías y ciclones que dañan infraestructura y medios de vida (ejemplo: terremoto en Haití en 2010, sequías en el Cuerno de África).
  • Choques económicos: hiperinflación, pérdida de empleo o colapso de mercados que impiden el acceso a alimentos y servicios.
  • Epidemias y pandemias: afectan sistemas de salud y protegen a poblaciones vulnerables (por ejemplo, la pandemia de coronavirus).
  • Cambio climático y degradación ambiental: incrementan la frecuencia e intensidad de eventos extremos y erosionan la resiliencia local.

Impactos habituales

  • Incremento en las tasas de mortalidad y de enfermedades.
  • Movilidad forzada dentro del país y surgimiento de corrientes de refugiados.
  • Malnutrición tanto aguda como prolongada en población infantil y adulta.
  • Reducción del acceso a agua segura, servicios de saneamiento y atención sanitaria.
  • Interrupciones en la educación y disminución de fuentes de sustento.
  • Agresiones contra la población civil y mayor exposición al riesgo para mujeres, niñas y grupos desfavorecidos.

Cómo se mide una crisis humanitaria: indicadores cuantitativos

La medición combina indicadores sanitarios, nutricionales, de protección y de acceso a servicios. Entre los más utilizados figuran:

  • Tasa bruta de mortalidad (TBM): número de fallecimientos por cada 10.000 habitantes al día; en la práctica, una TBM superior a 1/10.000/día suele señalar una emergencia, mientras que valores mayores a 2/10.000/día se consideran entre los criterios aplicados para declarar una hambruna en escenarios de extrema inseguridad alimentaria.
  • Malnutrición aguda global (MAG): proporción de niños de 6–59 meses que presentan emaciación; cifras superiores al 15% reflejan una situación crítica y por encima del 30% contribuyen, junto con otros factores, a la definición de hambruna.
  • Prevalencia de desnutrición crónica: indicador del retraso del crecimiento infantil que evidencia impactos persistentes en el tiempo.
  • Acceso a agua segura y saneamiento: porcentaje de hogares con servicios adecuados; las carencias incrementan la probabilidad de brotes de diarrea.
  • Cobertura vacunal y capacidad del sistema de salud: métricas que muestran el nivel de protección ante enfermedades que pueden prevenirse.
  • Número de personas desplazadas y refugiadas: tanto el volumen como la rapidez del desplazamiento revelan la severidad de la situación y la presión ejercida sobre los servicios básicos.
  • Indicadores de seguridad alimentaria: insuficiencia en el consumo de alimentos, adopción de mecanismos de supervivencia y variaciones en los precios de productos alimentarios.

Enfoques y esquemas de evaluación

  • Evaluaciones rápidas y multisectoriales: se realizan en las semanas iniciales posteriores a una crisis y ofrecen un panorama preliminar para detectar las necesidades más urgentes.
  • Evaluación Inicial Multisectorial (MIRA) y Análisis Multiclúster: integran información cuantitativa y cualitativa con el fin de guiar de forma conjunta la planificación de la respuesta.
  • Planes y necesidades humanitarias (HNO/HRP): las agencias humanitarias generan estimaciones sobre la población que requiere asistencia y formulan planes de intervención basados en análisis sistemáticos.
  • Monitoreo de mortalidad y nutrición: las encuestas por conglomerados y los sistemas de vigilancia constituyen métodos habituales para evaluar la evolución de los indicadores.
  • Sistemas de alerta temprana y análisis de riesgo: combinan datos climáticos, información sobre producción agrícola y variaciones en los precios de alimentos para prever posibles crisis.
  • Fuentes de datos: reportes gubernamentales, estadísticas de agencias de la ONU como OMS, FAO, UNICEF y ACNUR, aportes de organizaciones no gubernamentales, imágenes satelitales y sondeos móviles.

Ejemplos y situaciones ilustrativas

  • El conflicto en Yemen derivó en una crisis prolongada donde millones de personas quedaron expuestas a una grave inseguridad alimentaria; los análisis conjuntos evidenciaron tasas elevadas de desnutrición y un marcado deterioro en los servicios de salud y abastecimiento de agua.
  • La sequía reiterada en el Cuerno de África ocasionó incrementos agudos de malnutrición infantil y desplazamientos internos, factores que impulsaron la activación de planes regionales de respuesta y sistemas de alerta temprana.
  • A finales de 2022, ACNUR señaló que más de 100 millones de personas se encontraban desplazadas por la fuerza a nivel mundial, una cifra empleada como referencia del alcance global de las crisis humanitarias actuales.
  • En Somalia (2011) se proclamó hambruna en áreas específicas tras coincidir tasas muy altas de mortalidad, niveles extremos de desnutrición aguda y una pérdida generalizada de medios de subsistencia.

Retos vinculados a la evaluación

  • Acceso limitado: en áreas con inseguridad, reunir información confiable resulta arriesgado y complejo.
  • Datos incompletos o politizados: las discrepancias entre registros oficiales y fuentes independientes dificultan elaborar estimaciones precisas.
  • Dinámica rápida: los indicadores pueden variar en cuestión de semanas, lo que obliga a un seguimiento constante.
  • Dimensiones intangibles: aspectos como la protección, el impacto psicosocial o la erosión del tejido social son esenciales pero complicados de medir.
  • Contextos urbanos y protractados: las crisis que afectan entornos urbanos o se prolongan en el tiempo requieren enfoques distintos a los aplicados en emergencias rurales y de corta duración.

Recomendaciones esenciales y pautas éticas

  • Integrar cifras objetivas con valoraciones cualitativas y aportes de la comunidad para reflejar con mayor precisión las necesidades existentes.
  • Dar prioridad al principio de “no causar daño”, resguardando la seguridad y la privacidad de quienes participan en las encuestas.
  • Impulsar el liderazgo local y la transferencia de conocimientos a fin de fortalecer la obtención de datos y la sostenibilidad de las acciones emprendidas.
  • Garantizar claridad en los métodos y supuestos utilizados al exponer los resultados, evitando confusiones o interpretaciones politizadas.

La medición de una crisis humanitaria es tanto técnica como política: requiere indicadores robustos (mortalidad, malnutrición, desplazamiento, acceso a servicios) y herramientas metodológicas adaptadas al contexto, pero también respeto por las comunidades afectadas y reconocimiento de las limitaciones de los datos. Para responder eficazmente es imprescindible integrar evidencia cuantitativa y cualitativa, fortalecer sistemas de información locales, anticipar riesgos (especialmente vinculados al cambio climático) y asegurar que las definiciones y umbrales se utilicen como guías para proteger vidas y dignidad, no solo como etiquetas estadísticas.

Por Otilia Adame Luevano